De lo Contrario (Or else) es un relato fantástico del escritor norteamericano Henry Kuttner, publicado en 1953.
Se trata de un cuento muy breve, un ejemplo clásico del pulp de los años cincuenta.
De lo Contrario.
Or Else, Henry Kuttner (1915-1958)
Miguel y Fernández se estaban tiroteando por todo el valle cuando aterrizó el platillo volador. Malgastaron unas pocas balas en la extraña nave. El piloto salió y atravesó el valle y subió la cuesta donde estaba Miguel, que yacía a la sombra incierta de una cholla maldiciendo y manipulando el cargador del rifle lo más rápido que podía. El brazo, que siempre le temblaba, le tembló aún más cuando se acercó el desconocido. A último momento soltó el rifle, empuñó el machete y se levantó de un brinco.
-Muere -dijo, y arrojó el arma. El acero centelleó bajo el caliente sol mexicano. El machete rebotó con elasticidad en el cuello del desconocido y voló por el aire, mientras un cosquilleo eléctrico recorría el brazo de Miguel.
Una bala cruzó el valle y chocó haciendo el ruido que tal vez haría el aguijón de una avispa si en vez de sentirse se oyera. Miguel se echó al suelo y rodó hasta una gran roca para ponerse a cubierto. Otra bala chilló estridente, y un breve relampagueo azul chisporroteó en el hombro izquierdo del desconocido.
-Estoy perdido -dijo Miguel, dándose por muerto; tendido sobre el vientre, irguió la cabeza y le mostró los dientes al enemigo.
Sin embargo, el desconocido no demostraba hostilidad. Más aún, parecía desarmado. Los ojos de Miguel lo registraron. El hombre vestía extrañamente. Llevaba una gorra hecha de plumas azules cortas y diminutas. El rostro era severo, ascético y ceñudo. Era muy delgado. Eso alentó a Miguel. Se preguntó dónde habría caído el machete. No lo vio, pero el rifle estaba a pocos metros.
El desconocido se detuvo ante Miguel. Y con toda serenidad le dijo:
-Levántate. Hablemos.
Hablaba un excelente español, sólo que la voz parecía surgir dentro de la cabeza de Miguel.
-No me levantaré -dijo Miguel-. Si me levanto, Fernández me matará. Es muy mal tirador, pero no cometeré la idiotez de arriesgarme. Además, esto es muy injusto. ¿Cuánto le paga Fernández?
El desconocido echó una mirada austera sobre Miguel.
-¿Sábes de dónde vengo? -preguntó.
-Me importa un bledo de donde viene -dijo Miguel, secándose el sudor de la frente. Miró de reojo una roca cercana donde había guardado una bota de vino-. De los Estados Unidos, sin duda. Usted... y la máquina de volar. El gobierno mexicano se enterará de esto.
-¿El gobierno mexicano aprueba el asesinato?
-Este es un asunto privado -dijo Miguel-. Se trata de los derechos sobre el agua, algo muy importante. Además, es defensa propia. Ese cabrón que está del otro lado del valle trata de matarme. Y usted es un matón a sueldo. Dios los castigará a los dos -se le ocurrió una idea-. ¿Cuánto quiere por matar a Fernández? -preguntó-. Le daré tres pesos y una bonita cabra.
-No habrá más peleas -dijo el desconocido-, ¿me oyes?
-Vaya a decírselo a Fernández -dijo Miguel-. Infórmele que el agua es mía. Con todo gusto le dejaré en paz -le dolía el cuello de mirar al hombre alto; se movió un poco, y una bala surcó el aire quieto y caliente y chapoteó al incrustarse en un cacto.
El desconocido se alisó las plumas azules de la cabeza.
-Primero terminaré de hablar contigo. Escúchame, Miguel.
-¿Cómo sabe mi nombre? -preguntó Miguel, rodando y sentándose cautelosamente detrás de la roca-. Es como pensé. Fernández le contrató para asesinarme.
-Sé tu nombre porque puedo leer un poco en tu mente. No mucho, porque es muy turbia.
-Y su madre era una cualquiera -dijo Miguel.
El desconocido frunció levemente las fosas nasales, pero ignoró la observación.
-Vengo de otro mundo -dijo . Mi nombre es... -en la mente de Miguel sonó como Quetzalcóatle.
-¿Quetzalcóatle? -repitió Miguel con ironía-. Oh, sin duda. Y el mío es San Pedro, el que tiene las llaves del cielo.
El rostro pálido y enjuto de Quetzalcóatle enrojeció levemente, pero su voz era calma y resuelta.
-Escucha, Miguel. Mírame los labios. No los muevo. Te hablo dentro de la cabeza, por telepatía, y tú traduces mis pensamientos a palabras que tienen sentido para ti. Por cierto que mi nombre te resulta demasiado difícil. Es tu propia mente que lo ha traducido como Quetzalcóatle. En realidad no es ése mi verdadero nombre.
-Claro que no -dijo Miguel-. Ni es su verdadero nombre ni viene usted de otro mundo. No le creería a un gringo aunque me jurara por todo el santoral.
El rostro largo y austero de Quetzalcóatle enrojeció de nuevo.
-Estoy aquí para impartir órdenes -dijo-. No para discutir sandeces con... Mira, Miguel. ¿Por qué crees que no pudiste matarme con el machete? ¿Por qué las balas no me tocan?
-¿Por qué vuela esa máquina de volar? -replicó Miguel sacando una bolsa de tabaco para liar un cigarrillo; se asomó cautelosamente por la roca-. Seguro que Fernández quiere tomarme por sorpresa. Mejor voy a buscar el rifle.
-Déjalo -dijo Quetzalcóatle-. Fernández no te hará daño.
Miguel rió con aspereza.
-Y tú no debes hacerle daño a él -añadió el extraño con firmeza.
-Entonces pondré la otra mejilla -dijo Miguel-, para que él pueda atravesarme la cabeza de un balazo. Voy a creer que Fernández desea la paz, señor Quetzalcóatle, cuando le vea cruzar el valle con las manos en alto. Y aun así no dejaré que se acerque demasiado, porque lleva un cuchillo en la espalda.
Quetzalcóatle se volvió a alisar las plumas azul acero. Frunció el rostro huesudo.
-Debéis dejar de pelear para siempre, ambos -dijo-. Mi raza administra el universo y nuestra responsabilidad es llevar la paz a todos los planetas que visitamos.
-Es lo que pensaba -dijo Miguel con satisfacción-. Usted viene de los Estados Unidos. ¿Por qué no impone la paz en su propio país? He visto a los señores Humphrey Bogart y Edward Robinson en las películas. Vaya, si en toda Nueva York los gangsters se tirotean de un rascacielos a otro... ¿Y usted, qué hace? Se lo pasa bailando con la señora Betty Grable. Ah, sí. Entiendo muy bien. Primero nos trae la paz, y después se lleva nuestro petróleo y nuestros minerales preciosos.
Quetzalcóatle pateó airadamente un guijarro con su zapato de acero reluciente.
-Tengo que hacer que lo entiendas -dijo; miró un cigarrillo sin encender que colgaba de los labios de Miguel, de pronto alzó la mano y un rayo blanco brotó del anillo que llevaba en el dedo, y encendió la punta del cigarrillo.
Miguel se sobresaltó. Después inhaló el humo y cabeceó. El rayo blanco desapareció.
-Muchas gracias, señor -dijo Miguel.
Quetzalcóatle apretó con fuerza los labios pálidos.
-Miguel -dijo-, ¿crees que un norteamericano puede hacer eso?
-Quién sabe.
-Nadie de tu planeta podría hacerlo, y tú lo sabes.
Miguel se encogió de hombros.
-¿Ves aquel cacto? -preguntó Quetzalcóatle-. Yo podría destruirlo en dos segundos.
-No me cabe la menor duda, señor.
-También podría destruir el planeta entero.
-Sí, ya he oído hablar de las bombas atómicas -dijo cortésmente Miguel-. Vaya, ¿entonces por qué se molesta en interferir en una tranquila reyerta privada entre Fernández y yo? Se trata de un mísero pozo de agua que no le importa a nadie salvo...
Una bala pasó silbando.
Quetzalcóatle se frotó el anillo con un ademán furioso.
-Porque el mundo ha de dejar de luchar -dijo ominosamente . De lo contrario, lo destruiremos. No hay razones para que los hombres no convivan pacífica y fraternalmente.
-Hay una razón, señor.
-¿Cuál es?
-Fernández, señor -dijo Miguel.
-Os destruiré a ambos si no dejáis de pelear.
-El señor es un gran amante de la paz -dijo cortésmente Miguel-. Con gusto dejaré de pelear si usted me dice cómo...
-Fernández también dejará de pelear.
Miguel se quitó el vapuleado sombrero, tomó una vara y levantó el sombrero con ciudado por encima de la roca. Se oyó un estampido en el aire, el sombrero voló y Miguel lo manoteó en el aire.
-Muy bien -dijo-. Ya que insiste, señor, dejaré de pelear. Pero no me alejaré de esta roca. Estoy totalmente dispuesto a dejar de pelear. Pero creo que usted me exige algo sin decirme cómo debo hacerlo. Sería como pedirme que volara por el aire como su máquina de volar.
Quetzalcóatle frunció aún más el ceño.
-Miguel -dijo por fin-, cuéntame cómo empezó la pelea.
-Fernández quiere matarme y esclavizar a mi familia.
-¿Por qué motivo?
-Porque es un malvado -dijo Miguel.
-¿En qué te basas para decir que es un malvado?
-Bueno -concluyó con toda lógica Miguel-, porque quiere matarme y esclavizar a mi familia.
Hubo una pausa. Un correcaminos pasó a los brincos y se detuvo para mordisquear el cañón reluciente del rifle de Miguel. Miguel suspiró.
-Hay una bota de buen vino a menos de seis metros -empezó, pero Quetzalcóatle le contuvo.
-¿Qué decías sobre el problema del agua?
-Oh, eso -dijo Miguel-. Esta es una comarca pobre, señor. El agua es preciosa aquí. Hemos tenido un año de sequía y ya no hay agua suficiente para dos familias. El pozo de agua es mío. Fernández quiere matarme y esclavizar a...
-¿Y no hay tribunales en tu país?
-¿Para gente como nosotros? -preguntó Miguel y sonrió cortésmente.
-¿Fernández tiene familiares, también? -preguntó Quetzalcóatle.
-Sí, pobres -dijo Miguel-. Los aporrea cuando se niegan a trabajar hasta deslomarse.
-Y tú..., ¿aporreas a los tuyos?
-Sólo cuando les hace falta -dijo Miguel, sorprendido-. Mi mujer es muy gorda y holgazana. Y mi hijo mayor, Chico, es muy contestador. Es mi deber aporrearlos cuando les hace falta, por el bien de ellos. También es mi deber proteger nuestra agua, pues el malvado de Fernández está decidido a matarme y...
-Esto es perder el tiempo -dijo Quetzalcóatle con impaciencia-. Déjame pensar -volvió a frotar el anillo, miró alrededor. El correcaminos había encontrado un bocado más apetecible que el rifle. Ahora se alejaba trotando, con la cola cimbreante de un lagarto colgada del pico.
Arriba el sol ardía en el cielo azul claro. El aire seco olía a mezquite. Abajo, en el valle, la perfección de forma y textura del platillo volador lucía incongruente e irreal.
-Espera aquí -dijo por fin Quetzalcóatle-. Hablaré con Fernández. Cuando te llame, ven a mi máquina de volar. Fernández y yo no tardaremos en reunirnos contigo.
-Como usted diga, señor -convino Miguel. Miró a lo lejos.
-Y no toques el rifle -añadió Quetzalcóatle muy firmemente.
-Claro que no, señor -dijo Miguel. Esperó a que el extraño se alejara. Luego se arrastró sigilosamente por el suelo seco hasta que recobró el rifle. Después rebuscó un poco hasta encontrar el machete. Sólo entonces tomó la bota de vino. Estaba sediento de veras. Pero no bebió demasiado. Puso una carga nueva en el rifle, se recostó contra la roca y esperó. De vez en cuando sorbía un trago de vino.
Entretanto el desconocido, ignorando las nuevas balas que ocasionalmente le arrancaban destellos azules de la silueta acerada, se acercó al escondrijo de Fernández. Los disparos cesaron. Pasó un largo rato, y al final la forma alta reapareció y le hizo señas a Miguel.
-Ya voy, señor -gritó Miguel. Depositó el rifle sobre la roca y se levantó muy cautelosamente, listo para agacharse ante el primer movimiento hostil. No hubo ningún movimiento hostil.
Fernández apareció detrás del desconocido. Inmediatamente Miguel se agazapó, tomó el rifle y lo levantó para tirar a bulto.
Un haz delgado y siseante relampagueó a través del valle. El rifle de Miguel se puso al rojo. Miguel chilló y lo soltó, y después se le obnubiló la mente.
-Muero honrosamente -pensó, y no pensó más.
Cuando despertó, estaba de pie bajo la sombra del gran platillo volador. Quetzalcóatle apartaba la mano de la cara de Miguel. El sol centelleaba en el anillo del hombre alto. Miguel sacudió la cabeza, aturdido.
-¿Estoy vivo? -preguntó.
Pero Quetzalcóatle no le prestó atención. Se había vuelto hacia Fernández, que estaba detrás de él y gesticulaba ante la cara rígida. Del anillo de Quetzalcóatle brotó una luz que penetró los ojos vidriosos de Fernández. Fernández sacudió la cabeza y farfulló. Miguel buscó el rifle o el machete pero no estaban. Se metió la mano dentro de la camisa, pero el cuchillo tampoco estaba.
Miró a Fernández a los ojos.
-Estamos condenados, Fernández -dijo-. Este Quetzalcóatle nos matará a los dos. Lamento por ti, en cierto modo, que vayas al infierno mientras yo voy al cielo, pues no volveremos a encontrarnos.
-Te equivocas -repuso Fernández, buscando en vano su cuchillo-. Tú nunca verás el cielo. Y este norteamericano alto no se llama Quetzalcóatle. Para toda esta farsa ha asumido el nombre de Cortés.
-Le mentiría al mismo diablo -dijo Miguel.
-Calláos -ordenó Quetzalcóatle (o Cortés)-. Habéis visto una pequeña muestra de mi poder. Ahora escuchadme. Mi raza ha asumido el alto deber de encargarse de que todo el sistema solar viva en paz. Somos una raza muy avanzada, con poderes con los que ni siquiera soñáis. Hemos resuelto problemas para los que vuestra gente no tiene respuestas, y es nuestro deber consagrar nuestros poderes al bien de todos. Si deseáis seguir viviendo, dejaréis de luchar ya mismo y para siempre, y a partir de ahora viviréis pacífica y fraternalmente. ¿Me habéis comprendido?
-Es lo que yo quise siempre -dijo Fernández, sorprendido-. Pero ese cabrón quiere matarme.
-No habrá más muertes -dijo Quetzalcóatle-Cortés-. Viviréis como hermanos, o moriréis.
Miguel y Fernández se miraron uno al otro y se volvieron a Quetzalcóatle.
-El señor es un gran amante de la paz -murmuró Miguel-. Ya lo dije antes. Lo que usted dice es lo mejor, sin duda, para garantizar la paz. Pero para nosotros no es tan sencillo. Vivir en paz es bueno... Muy bien, señor. Díganos cómo lo conseguiremos.
-Simplemente dejad de pelear -dijo Quetzalcóatle con impaciencia.
-Eso se dice fácil -observó Fernández-. Pero la vida aquí en Sonora no es sencilla. Tal vez lo sea en el lugar de donde viene usted...
-Naturalmente -interrumpió Miguel-. En los Estados Unidos todos son ricachones...
-Pero para nosotros no es sencillo. Tal vez en su país, señor, la víbora no come a la rata, ni el pájaro a la víbora. Tal vez en su país hay comida y agua para todos, y los hombres no tienen que pelear para cuidar de sus familias. Aquí no es tan sencillo.
Miguel asintió.
-Ciertamente -acordó-, todos seremos hermanos algún día. Tratamos de hacer lo que el buen Dios nos manda. No es fácil, pero poco a poco aprendemos a ser mejores. Sería muy bonito que todos fuéramos hermanos al conjuro de una palabra mágica, como quiere usted -se encogió de hombros-. Lamentablemente...
-No debéis solucionar vuestras diferencias por la fuerza -dijo con firmeza Quetzalcóatle-. La fuerza es un mal. Debéis concertar la paz ahora mismo.
-De lo contrario nos destruirá -dijo Miguel; se encogió nuevamente de hombros y cambió una mirada con Fernández-. Muy bien, señor. Presenta usted un argumento al que no puedo oponerme. En fin, acepto. ¿Qué debemos hacer?
Quetzalcóatle se volvió a Fernández.
-Yo también, señor -suspiró el último-. Sin duda que usted tiene razón. Haremos las paces.
-Os estrecharéis las manos -dijo Quetzalcóatle con ojos centelleantes-. Os juraréis lealtad.
Miguel tendió la mano. Fernández se la estrechó con firmeza y los dos hombres intercambiaron una sonrisa.
-¿Veis? -dijo Quetzalcóatle con una sonrisa austera-. No es nada difícil. Ahora sois amigos. Seguid siendo amigos.
Giró sobre los talones y caminó hacia el platillo volador. Una puerta se abrió de modo terso en el casco lustroso. En el umbral, Quetzalcóatle se volvió.
-Recordad -dijo- estaré observando.
Por cierto -dijo Fernández-. Adios, señor.
-Vaya con Dios -añadió Miguel.
La superficie tersa del casco se cerró detrás de Quetzalcóatle. Un momento después el platillo volador se elevó suavemente y se detuvo a treinta metros del suelo. Después salió disparado hacia el norte y desapareció como un relámpago.
-Lo que pensaba -dijo Miguel-. Era de los Estados Unidos...
Fernández se encogió de hombros.
-En un momento llegué a creer que nos diría algo sensato -dijo-. Tenía una gran sabiduría, sin duda. La vida no es fácil, por cierto.
-Oh, para él es bastante fácil -dijo Miguel-. Pero él no vive en Sonora. Nosotros en cambio sí. Afortunadamente, yo y mi familia contamos con un buen pozo de agua. Para los que no tienen agua, la vida es dura de veras.
-Es un pozo miserable -dijo Fernández-. Pero así y todo es mío -mientras hablaba, liaba un cigarrillo; se lo dio a Miguel y se lió otro para él. Los dos hombres fumaron un rato en silencio. Luego se marcharon, también en silencio.
Miguel regresó a la bota de vino de la colina. Bebió un largo sorbo, gruñó de placer y miró alrededor. El cuchillo, el machete y el rifle estaban tirados a poca distancia. Los recuperó y se aseguró de que el rifle estuviera cargado. Luego se asomó cautelosamente desde la roca. Una bala astilló la piedra. Devolvió el disparo. Después hubo un rato de silencio. Miguel se recostó y bebió otro sorbo. En eso vio un correcaminos que se escurría velozmente con la cola de un lagarto colgada del pico. Quizás era el mismo correcaminos de antes, y tal vez el mismo lagarto, que sufría una digestión lenta.
-¡Señor Pájaro! -llamó Miguel en voz baja-. Está mal comer lagartos. Está muy mal.
El correcaminos le miró con un ojo acuoso y siguió corriendo. Miguel levantó el rifle y apuntó.
-Deje de comer lagartos, señor Pájaro. Basta, o tendré que matarlo.
El correcaminos pasó delante de la mira del rifle.
-¿No entiende lo que le digo? -dijo gentilmente Miguel-. ¿Tengo que explicarle cómo?
El correcaminos se detuvo. La cola del lagarto desapareció por completo.
-Oh, muy bien -dijo Miguel-. Cuando descubra cómo un correcaminos puede dejar de comer lagartos y seguir viviendo, entonces se lo diré, amigo. Pero hasta entonces, vaya con Dios.
Se volvió y apuntó nuevamente el rifle hacia el otro extremo del valle.
sábado, 31 de octubre de 2009
DUAL
UNA MUJER, UN HADA
UNA MUJER, UNA DIOSA
UNA MUJER: ANGEL Y DEMONIO
UNA MUJER, BELLEZA
UNA MUJER SENSUALIDAD
UNA MUJER SIEMPRE PODRA SER MAS DE UNA COSA
POR QUE UNA MUJER ES UNA CREACION DUAL
viernes, 30 de octubre de 2009
LA FIESTA DEL SAMAHIN Y SU RELACION CON EL HALLOWEN
Samhain es la festividad de origen celta más importante del periodo pagano que dominó Europa hasta su conversión al cristianismo, en la que se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta[1] y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica (gaélica: samhain, 'fin del verano' )?.
Ha sido practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa (en Iberia en lugares como Galicia, el norte de Portugal, algunas zonas de Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, y en gran parte de León).
En la actualidad Samhain continúa celebrándose por los seguidores de movimientos neo-paganos, (religión) como la wicca[2] y el druidismo
Origen [editar]Por un lado encontramos que el origen pagano de la celebración podríamos atribuirlo a la celebración Celta, llamada "Samhain" y que tenía como objetivo reverenciar a los ancestros. La invasión de los Romanos (46 a. C.) a las Islas Británicas dio como resultado la mezcla de la cultura Celta, la cual con el tiempo terminó por desaparecer. Su religión, conocida como Druidismo, desapareció en la mayoría de las comunidades celtas con la evangelización que tuvo lugar a finales del siglo II.
Relación con el Druidismo [editar]Artículo principal: Druidismo
Sobre la religión de los druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se pasaba de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 de noviembre y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de "los espíritus" y con ello se iniciaba el año nuevo celta. Esta fiesta de los espíritus era una de sus fiestas principales pues celebraban lo que para los cristianos sería el "cielo y la tierra" (conceptos que llegaron solo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los espíritus era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales, los sacerdotes druidas, sirviendo como "médium", se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los "espíritus" de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.
Relacion con el Cristianismo [editar]Véase también: Cristianismo y Día de todos los Santos
Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a "Todos los Mártires". Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV (615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a "Día de todos los Santos", a todos aquellos que los habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de mayo, pero fue el Papa Gregorio III (741) quien la cambió de fecha al 1 de noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de "Todos los Santos" se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" para preparar la fiesta (31 de octubre). Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura Inglesa se tradujo al inglés como: "All Hallow's Eve (inglés: All Hallow's Eve, '(Vigilia de Todos los Santos' )?. Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a "All Hallowed Eve", posteriormente cambio a "All Hallow Een" para terminar en la palabra que hoy conocemos "Halloween" que se convirtió en un festival puramente comercial.
Existen algunas prácticas tradicionales en las naciones celtas que aun conservan la herencia de dicha fiesta, como las diásporas irlandesa y escocesa.
La misma palabra fue usada para nombrar un mes en el antiguo calendario celta, en particular a las primeras tres noches de este mes con el festival marcando el final del verano y de las cosechas. En los idiomas gaélicos "Samhain" es la palabra para "noviembre" y puede significar "fin del verano".
Samhain en la cultura celta. Véase también: Celta y Halloween
El calendario galo dividía el año en dos mitades, la mitad oscura comenzando en el mes de Samonios (lunación octubre-noviembre), y la mitad clara, comenzando en el mes de Giamonios (lunación abril-mayo). Se consideraba que el año comenzaba con la mitad oscura, así Samonios se convertía en el año nuevo celta. Todos los meses comenzaban con la luna llena y la celebración del año nuevo tomaba lugar durante las "tres noches de Samonios", la luna llena más cercana entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno. Las lunas llenas marcaban el punto medio de cada mitad del año durante las cuales se celebraban festivales. El calendario de Coligny marca la luna de pleno verano, sin embargo, omite la de pleno invierno. El calendario fue diseñado para alinear las lunaciones con el ciclo agrícola, y la posición astronómica exacta del Sol se consideraba menos importante.
En la Irlanda medieval, Samhain permaneció como la principal festividad, celebrado con una gran asamblea en la corte real de Tara, durando tres noches, consistente con el testimonio galo.
La festividad céltica del Samhain[3] se describe como una comunión con los espíritus de los difuntos que, en esta fecha, tenían autorización para caminar entre los vivos, dándosele a la gente la oportunidad de reunirse con sus antepasados muertos. Para mantener a los espíritus contentos y alejar a los malos de sus hogares, dejaban comida fuera, una tradición que evolucionó convirtiéndose en lo que hoy hacen los niños yendo de casa en casa pidiendo dulces.
Después de que los romanos conquistaran gran parte de los territorios celtas, estos influenciaron el mundo céltico con sus festivales a la diosa romana de la cosecha, Pomona. Más tarde, los cristianos calificaron las celebraciones celtas como una práctica herética, destruyendo bajo este pretexto gran cantidad de la cultura, monumentos, y tradiciones celtas, para afianzar su dominio político y social del viejo continente. Fue la época de sometimiento de los pueblos libres paganos, que eran convertidos al cristianismo demonizando sus creencias, adoptando sus festivales, y convirtiéndolos al cristianismo. Así, el de Samain se convirtió en el día de Todos los Santos, de donde deriva el nombre inglés de Halloween.
Por el Samhain era costumbre vaciar nabos (posteriormente calabazas, debido a una tradición estadounidense) para ponerles dentro velas. Varios siglos después, esta tradición (que renace en la actualidad gracias al movimiento neo-pagano) tiene una falsa y deshonrosa continuidad en las fiestas comerciales de Halloween, que podrían ser una exportación de los irlandeses a Estados Unidos en el siglo XIX y principios del XX. Así, debemos considerarla como una celebración pagana y ancestral, al contrario que Halloween, que sería una celebración importada y modificada en Norteamérica para convertirse en una celebración puramente comercial.
Samhain en la leyenda celta irlandesa [editar]Artículo principal: Irlanda
El Ciclo de Ulster está salpicado de referencias al Samhain. Muchas de las aventuras y campañas emprendidas por los personajes comienzan en la fiesta de la noche de Samhain. Algunos ejemplos de estas historias presentes en el folclore irlandés son:
Echtra Nerai, la aventura de Nera; y
Catch Maige Tuireadh, en la que las deidades Morrigan y Dagda se reúnen y mantienen relaciones sexuales antes de combatir contra los fomorianos, una raza semi-divina que habitaba Irlanda en tiempos antiguos.
Samhain en la cultura gallega [editar]Véase también: Galicia y Rafael López Loureiro
Rafael López Loureiro, maestro de escuela de Cedeira (A Coruña) fue el responsable de redescubrir esta tradición y comprobar que existía por toda Galicia hasta hace menos de treinta años. Además, también comprobó su pervivencia en el norte de Cáceres, alrededor de la zona en la que están situadas las aldeas de habla gallega, y en zonas de Zamora y de Madrid. Además, este estudioso analizó la relación de la costumbre de las calabazas con el culto a la muerte y a semejanza con las tradiciones hermanas de las islas británicas. Hasta llegó a detectar peculiaridades como la de Quiroga (Lugo), donde la calabaza tallada se seca y se conserva para usarla como máscara en el Entroido. Su trabajo sobre esta tradición, recogido en el libro “Caliveras de melón” (calaveras de melón) y en otra de posterior aparición, empezó aun ahora a llamar la atención de los antropólogos.
Renovación de Samhain evitando la influencia de Estados Unidos [editar]López Loureiro también divulgo la tradición de las calabazas y su relación con el Samhain por colegios y asociaciones de todo tipo, lo que está provocando que cada vez haya más lugares en los que se celebra esta fiesta sin pasar por la influencia de Estados Unidos. También promovió, hace trece años, del Samhain que aún hoy se celebra en Cedeira. Primero desde la asociación "Chirlateira", y después desde "Amigos do Samaín", organizando cada año una exposición y un premio a la calabaza mejor esculpida. Además, se celebra una “procesión de ánimas”, en la que los jóvenes de la villa desfilan por las calles disfrazados y portando luces como si fuesen la Santa Compaña. Hay una merienda y actúan grupos de animación. Desde hace tres años se conceden los premios anuales del Samhain otorgados a Isaac Díaz Pardo a Xaquín Marín y al grupo Milladoiro. El acto de entrega se celebra en una caldeirada cultural, y la fiesta se cierra con el “De aquí nun ano”, un pregón que se lee al final del evento.
Heredera directa de la fiesta de Cedeira el Samaím o Festa das Cabaças que celebra la agrupación A Revolta, integrada en la Fundaçom Artábria de Ferrol. Después de un año de participación en el Samaín del norte, introdujeron en el casco urbano de Ferrol el tallado de calabazas. Además del obradoiro y de la posterior exposición. Desde Artábria reconocen que la tradición del tallado no se conservaba en la ciudad, pero si que había recuerdos en todas las aldeas de los alrededores, especialmente hacia la zona Norte. En Narón está desde hace bastante tiempo la fiesta organizada por la Asociación de Veciños de San Mateo. En Ferrolterra la "Festa das Caveiras" de Narahío. En Palmeira la fiesta organizada por el colegio público.
Un cuento de Celia de Sáa, del programa “Plis Plas” de la Radio Galega, recoge también esta tradición, y la revista que publica el programa lleva varios años dedicándole artículos. Un texto teatral, “Indo para o Samaín”, de Carlos y Sabela Labraña, también enseña a los más pequeños esta tradición gallega. El semanario “A Nosa Terra” recogía también en sus páginas esta tradición, y a medida que se va acercando el Día de Difuntos son cada vez más las páginas de que recogen la existencia de esta costumbre. Poco a poco el Samaín está ganado popularidad dentro de las tradiciones gallegas.
Símbología de Samhain [editar] Iconos [editar]Manzanas
Gatos negros
Escobas
Calabazas.
Hierbas [editar]Artemisa
Mandrágora
Salvia
Paja
Hojas de roble.
Menta
Alimentos [editar]Calabazas
Manzanas
Nueces
Nabos
Carne de vaca.
Colores asociados [editar]Negro
Anaranjado
Blanco
Oro
Plata.
Piedras [editar]Todas las piedras de color negras, especialmente la obsidiana y el azabache.
Significado [editar]El Samhain no tiene un significado negativo. Es un tiempo para reafirmar la creencia en la unidad de todos los espíritus (almas de vivos y muertos) y la resolución firme de que la muerte no es el final de nuestra existencia.
HALLOWEN
Halloween o Noche de Brujas es una fiesta que se celebra principalmente en Estados Unidos en la noche del 31 de octubre. Tiene origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de todos los santos. En gran parte, es una celebración secular aunque algunos consideran que posee un transfondo religioso. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la Gran hambruna irlandesa de 1840.[1]
La palabra Halloween (pronunciado [ˈha.lo.wiːn]) es una derivación de la expresión inglesa All Hallow's Eve (Víspera del Día de los Santos). Se celebraba en los países anglosajones, principalmente en Canadá, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido. La fuerza expansiva de la cultura de EE. UU. ha hecho que Halloween se haya popularizado también en otros países occidentales.
El día se asocia a menudo con los colores naranja y negro y está fuertemente ligado a símbolos como la Jack-o'-lantern. Las actividades típicas de Halloween son el famoso dulce o truco y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura historias de miedo y el visionado películas de terror.
Origen celta
Halloween tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano.[2] Los antiguos britanos tenían una festividad similar conocida como Calan Gaeaf. En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta[3] y era considerada como el “Año Nuevo Celta”, que comenzaba con la estación oscura.[4] [5]
Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, perminitendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado. En Escocia los espíritus fueron suplantados por hombres jóvenes vestidos de blanco con máscaras o la cara pintada de negro. [6] [7]
El Samhain también era un momento para hacer balance de los suministros de alimentos y el ganado para prepararse para el invierno. Las hogueras también desempeñaron un papel importante en las festividades. Todos los otros fuegos se apagaban y en cada hogar se encendía una hoguera en la chimenea. Los huesos de los animales sacrificados se lanzaban a la hoguera. [8]
Otra práctica común era la adivinación, que a menudo implicaba el consumo de alimentos y bebidas.
La tradición romana
Cuando tuvo lugar la ocupación romana de los dominios celtas la festividad fue asimilada por estos. Aunque ya celebraban los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la "fiesta de la cosecha", en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), se mezclaron ambas tradiciones. Las manzanas eran muy populares y pronto formaron parte de las celebraciones.
Cristianización de la festividad
Artículo principal: Día de Todos los Santos
En una época en la que predominaban las festividades "paganas",[9] los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) que fue transladada del 13 de mayo al 1 de noviembre.
La festividad llega a Estados Unidos
Cartel que anuncia la llegada del Halloween en 1904.En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos, donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran hambruna irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los "Jack-o'-lantern" (calabaza hueca con una vela dentro) [cita requerida], inspirada en la leyenda de "Jack el Tacaño" .
Sin embargo, la fiesta no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La fiesta adquirió una progresiva popularidad en las siguientes décadas.
La internacionalización del Halloween se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80 gracias al cine y a las series de televisión. En 1978, se estrenaba en EEUU y en el mundo entero La Noche de Halloween, de John Carpenter; una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror de serie B; con innumerables secuelas e imitaciones.
Actualidad
Hoy en día Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo en el continente americano (Estados Unidos y Canadá). Los países latinoamericanos, aunque conocen la festividad de Halloween, tienen sus propias festividades y tradiciones ese mismo día aunque coinciden en cuanto a su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos.
En Europa son muchas las ciudades en las que los jóvenes han decidido importar el modo con el que Estados Unidos concibe Halloween —celebrándolo con fiestas y disfraces. Aunque en algunos lugares, como Inglaterra, la fiesta original ha arraigado de nuevo.
El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrio, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.
Leyendas y costumbres de Halloween
Personas disfrazadas en Hallowen.Se dice que la noche de Halloween, la puerta que separaba el mundo de los vivos del Más Allá se abría y los espíritus de los difuntos hacían una procesión en los pueblos en los que vivían.
En esa noche los espíritus visitaban las casas de sus familiares, y para que los espíritus no les perturbasen los aldeanos debían poner una vela en la ventana de su casa por cada difunto que hubiese en la familia. Si había una vela en recuerdo de cada difunto los espíritus no molestaban a sus familiares, si no era así los espíritus les perturbaban por la noche y les hacían caer entre terribles pesadillas.
Truco o trato
Artículo principal: Dulce o truco
Originalmente el Truco o Trato (en inglés "Trick-or-treat") era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente "truco o trato". La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que éste tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de Jack O'Lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween) él usaría sus poderes para hacer "truco", que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro (y con el tiempo, debido a la asociación mental entre el espíritu y las calabazas, el nombre de este sería dado a ellas, que es como son conocidas hoy día cuando llega esta fiesta).
Realmente, aunque se ha generalizado la traducción "truco" en castellano por el inglés "trick" y "trato" literalmente por "treat", en el caso del "Trick-or-treating" no se trata de un truco propiamente dicho sino más bien de un susto o una broma por lo que una traducción más exacta sería por ejemplo "dulce o susto".
En la actualidad, los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase "truco o trato", "dulce o truco" o "dulce o travesura" (proveniente de la expresión inglesa trick or treat). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.
El recorrido infantil en busca de golosinas probablemente enlace con la tradición neerlandesa de la Fiesta de San Martín
Jack O'Lantern
Artículo principal: Jack-o'-lantern
El origen de las famosas calabazas talladas deviene de una leyenda de origen celta (a caballo entre Irlanda y Escocia) sobre Jack "El Tacaño" (Stingy Jack en el original inglés), un granjero que engañaba y mentía a vecinos y amigos. Esta conducta le consiguió toda clase de enemistades pero también una reputación de persona tan malvada que rivalizaría con el mismísimo Satanás.
El Diablo, a quien llegó el rumor de tan negra alma, acudió a comprobar si efectivamente era un rival de semejante calibre. Disfrazado como un hombre normal acudió al pueblo de éste y se puso a beber con él durante largas horas, revelando su identidad tras ver que en efecto era un auténtico malvado. Cuando Lucifer le dijo que venía a llevárselo para pagar por sus pecados, Jack le pidió una ronda más juntos como última voluntad. El Diablo se lo concedió pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para pagar la ronda y demostrar sus poderes. Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí el Diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack no lo haría a menos que prometiera volver al infierno para no molestarle durante un año.
Transcurrido ese tiempo, el Diablo apareció de nuevo en casa de Jack para llevárselo al inframundo pero de nuevo Jack pidió un último deseo, en este caso que el Diablo cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener su última comida antes de su tormento. Lucifer accedió, pero cuando estaba en el árbol Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar. En esta ocasión Jack le pidió no ser molestado en diez años, además de otra condición: que nunca pudiera reclamar su alma para el inframundo. Satanás accedió y Jack se vio libre de su amenaza.
Su destino no fue mejor: tras morir (mucho antes de esos diez años pactados), Jack se preparaba para ir al cielo pero fue detenido en las puertas de San Pedro, impidiéndosele el paso pues no podían aceptarle por su mala vida pasada, siendo enviado al Infierno. Para su desgracia allí tampoco podían aceptarlo debido al trato que había realizado con el Diablo, y éste le expulsó de su reino y le condenó a deambular por los caminos con un nabo hueco con un carbón ardiendo dentro como única luz que guiara su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal. Con el paso del tiempo Jack el Tacaño fue conocido como Jack el de la Linterna o "Jack of the Lantern", nombre que se abrevió al definitivo "Jack O'Lantern". Esta es la razón de usar nabos (y más tarde calabazas, al ser más grandes y fáciles de tallar) para alumbrar el camino a los difuntos en Halloween, y también el motivo de decorar las casas con estas figuras horrendas (para evitar que Jack llamara a la puerta de las casas y proponer Truco o trato).
viernes, 23 de octubre de 2009
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lunes, 19 de octubre de 2009
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